Entendámonos
El hombre, medida de todas las cosas, habla aquí por mi boca y relata en
mi lenguaje lo que mis ojos vieron; a lo mejor sobre diez “caras”
posibles sólo vi una “seca”, o viceversa, es probable y no hay
atenuantes; mi boca narra lo que mis ojos le contaron. ¿Que nuestra
vista nunca fue panorámica, siempre fugaz y no siempre equitativamente
informada, y los juicios son demasiado terminantes?: de acuerdo, pero
esta es la interpretación que un teclado da al conjunto de los impulsos
que llevaron a apretar las teclas y esos fugaces impulsos han muerto. No
hay sujeto sobre quien ejercer el peso de la ley. El personaje que
escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra Argentina, el que
las ordena y pule, “yo”, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo
interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra “Mayúscula América” me ha
cambiado más de lo que creí.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
ingrese su opinión aquí