Los presidentes de los Estados Unidos suelen hablar en nombre de Dios, aunque ninguno ha revelado si se comunica con él por mail,por fax, por teléfono o por telepatía. Con o sin su aprobación, en elaño 2006 Dios fue proclamado presidente del Partido Republicano en
Texas.
Sin embargo, el Todopoderoso, que ahora figura hasta en los dólares, brillaba por su ausencia en los tiempos de la independencia.
La primera Constitución ni siquiera lo mencionaba. Cuando alguien preguntó por qué, Alexander Hamilton explicó: —No necesitamos ayuda exterior.
En su lecho de agonía, George Washington no quiso oraciones, ni sacerdote, ni pastor, ni nada.
Benjamín Franklin decía que las revelaciones divinas eran pura superstición.
Mi propia mente es mi Iglesia, afirmaba Thomas Paine, y el presidente John Adams creía que éste sería el mejor de los mundos posibles si no hubiera religión.

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